El comisario, captado por las cámaras de vigilancia durante una de sus «visitas» frecuentes al domicilio de la víctima. Foto: Confilegal
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El consejero de Interior y comisario de la Policía Nacional habría cometido, según la querella, hasta siete delitos contra su subordinada, la subinspectora Tania (nombre ficticio), durante su trabajo en la Embajada de España en Nueva Delhi, India.
La situación familiar del anterior subinspector de la Embajada en la India llevaba a Tania a consolidarse, después de un proceso de selección interno, como la nueva subinspectora, bajo el mando del comisario ahora querellado.
Un puesto de trabajo en el que ambos agentes se encontraban solos dentro de la oficina. Un «ambiente íntimo» que, tal y como explica ahora la querella, llevaba al comisario a, presuntamente, aprovecharse de su posición jerárquica, y realizar diferentes conductas delictivas sobre la trabajadora.
En concreto, según la querella, presentada por los abogados Juan Antonio Frago Amada, Verónica Suárez García, Álvaro Bernad Sánchez y Cánovas Fernández, de la firma Frago &Suárez Abogados, el comisario habría cometido hasta siete distintos delitos contra su subordinada.
Así pues, según el escrito de querella, al que ha tenido acceso Confilegal, el comisario está acusado de un delito de acoso (stalking). También, otro delito de acoso laboral, así como otro de acoso sexual. Del mismo modo, también se le considera autor de un delito contra la intimidad de Tania y un delito de agresión sexual.
Por último, también se le imputan un delito continuado de lesiones y otro de amenazas. Una querella que ha recaído sobre el Juzgado Central de Instrucción nº1 de la Audiencia Nacional. El mismo que gestiona el caso de Jenni Hermoso.
SIETE DELITOS IMPUTADOS AL COMISARIO DE POLICÍA NACIONAL
En cuanto al delito de acoso, asegura la querella que el comisario, «desatendiéndose por completo de la relación profesional» con Tania, procedió a hostigarla permanentemente, incluso fuera del trabajo.
Así pues, el acusado frecuentaba el domicilio de la víctima, pasando continuamente delante de su casa y vigilando su rutina. También impidiéndola tener una vida social activa, asegurando que todos los que la rodeaban eran «gente peligrosa».
Acoso que continuaba en el trabajo, con llamadas permanentes fuera del horario laboral, y sin tener relación alguna con el trabajo, llegando a escribirla durante las vacaciones, u obligándola a «ir al baño con el teléfono».
Puesto de trabajo en el que, de forma continuada, el comisario de Policía Nacional insultaba y amenazaba a la víctima.
«Te voy a dar una hostia que te vuelvo loquita», amenazaba. «Va a salir sangre. Te dejo como un trozo de carne. Te reviento».
Amenazas en las que se incluía el acabar con su carrera profesional dentro de la Policía Nacional. «Me quedan ocho meses para putearte. Vas a pasarlo mal de verdad. Yo soy muy torcido», le aseguraba.
Acoso que su superior supuestamente ejercía sobre ella que también llegaba a su teléfono móvil, inspeccionando sus conversaciones de WhatsApp privadas, e incluso a hacerle comentarios sobre su físico, con claras connotaciones sexuales.
«Ponte escotes para estas fiestas, que tienes un escote muy bonito», insinuaba, siendo grabado por la subinspectora, a la que animaba a utilizar su físico en el ámbito laboral.